Lunes 20 de Noviembre de 2017

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Boca y Dientes

La sonrisa, formada por la boca ante una orden del cerebro, a menudo es lo primero que la gente nota cuando nos mira. Es la expresión facial que más atrae a otros. Con la ayuda de los dientes, que brindan el sostén estructural para los músculos faciales, la boca también participa cuando fruncimos el ceño y al manifestar muchas otras expresiones faciales.
La boca también cumple una función clave en el aparato digestivo, y hace mucho más que iniciar la digestión. La boca, especialmente los dientes, los labios y la lengua, es esencial para el habla. La lengua, que nos permite saborear, también nos permite formar las palabras cuando hablamos. Los labios que delinean la parte exterior de la boca nos ayudan a sostener los alimentos cuando masticamos y a pronunciar las palabras cuando hablamos.

Los dientes ayudan a formar las palabras controlando el flujo de aire que sale de la boca. La lengua golpea los dientes cuando se producen ciertos sonidos. El sonido z, por ejemplo, se produce colocando la lengua contra la hilera superior de dientes. Si la lengua toca los dientes al pronunciar palabras con el sonido s, es posible que usted sesee.
Las sustancias más duras del cuerpo, los dientes, también son necesarios para la masticación, el proceso por el cual desgarramos, cortamos y molemos los alimentos en preparación para la deglución. La masticación permite la liberación de enzimas y lubricantes en la boca que promueven la digestión, o descomposición, de los alimentos. Sin los dientes, sólo podríamos comer alimentos blandos y pisados.

Anatomía básica de la boca y los dientes

La boca, la entrada al aparato digestivo, está revestida con membranas mucosas. La parte superior de la boca, cubierta con una membrana, se llama paladar. La parte delantera consiste en una porción ósea denominada paladar duro, con una parte posterior carnosa que se denomina paladar blando. El paladar duro divide a la boca de los pasajes nasales por encima de ella. El paladar blando forma una cortina entre la boca y la garganta, o faringe, en la parte posterior. El paladar blando contiene la úvula, la piel colgante en la parte posterior de la boca. Las amígdalas están ubicadas a cada lado de la úvula y parecen pilares gemelos que sostienen la abertura hacia la faringe.
Un haz de músculos se extiende desde la parte inferior de la boca para formar la lengua. La superficie superior de la lengua está cubierta con diminutas protuberancias llamadas papilas. Éstas contienen poros muy pequeños que son nuestras papilas gustativas. Hay cuatro clases de papilas gustativas agrupadas en ciertas áreas de la lengua, que pueden sentir los sabores dulces, salados, agrios y amargos. Tres pares de glándulas salivales secretan saliva, que contiene una enzima digestiva denominada amilasa que comienza la descomposición de los carbohidratos aún antes que los alimentos ingresen en el estómago.

Los labios están recubiertos de piel en la parte exterior y con membranas mucosas resbaladizas en el interior de la boca. El músculo principal del labio, denominado orbicular, permite mover los labios. La coloración rojiza de los labios proviene de los vasos sanguíneos subyacentes. La porción interna de ambos labios está conectada a las encías.

Existen varios tipos de dientes. Los incisivos son los dientes cuadrados, con borde afilado en la parte delantera de la boca. Hay cuatro en la base y cuatro en la parte superior. A cada lado de los incisivos están los caninos afilados. Los caninos superiores suelen ser llamados colmillos. Por detrás de los caninos se encuentran los premolares o bicúspides. Hay dos grupos, o cuatro premolares, en cada maxilar.

Los molares, situados por detrás de los premolares, tienen puntas y estrías. Hay 12 molares, tres juegos en cada maxilar, llamados primer, segundo y tercer molar. Los terceros molares son las "muelas del juicio", que algunos consideran se desarrollaron hace miles de años, cuando la dieta humana consistía, fundamentalmente, de alimentos crudos que requerían más fuerza de masticación. Pero como pueden desplazar a los otros dientes, a veces el dentista debe extraerlas.

Los dientes humanos están formados por cuatro tipos distintos de tejido: pulpa, dentina, esmalte y cemento. La pulpa es la porción más recóndita del diente y consiste en tejido conectivo, nervios y vasos sanguíneos, que nutren al diente. La pulpa tiene dos partes: la cámara de la pulpa, en la corona, y el conducto radicular, que es la raíz del diente. Los vasos sanguíneos y nervios penetran en la raíz a través de un pequeño orificio en el extremo y se extienden a través del conducto a la cámara de la pulpa.

La dentina rodea la pulpa. Una sustancia amarilla dura que consiste, fundamentalmente, en sales minerales y agua; constituye la mayor parte del diente y es dura como el hueso. La dentina le da a los dientes su coloración amarillenta. El esmalte, el tejido más duro del cuerpo, cubre la dentina y forma la capa externa de la corona. Permite que el diente soporte la presión de la masticación y lo protege de las bacterias nocivas y los cambios de temperatura de los alimentos fríos y calientes. Tanto la dentina como la pulpa se extienden hasta la raíz. Una capa ósea de cemento cubre el exterior de la raíz, por debajo de la línea de las encías, y sostiene a los dientes en su lugar dentro del hueso de la mandíbula. El cemento también es duro como el hueso.

Desarrollo normal de la boca y los dientes

Los humanos son difiodontes, lo que significa que desarrollan dos juegos de dientes. El primer juego de 20 dientes temporarios, es conocido también como dientes deciduos, dientes de leche o dientes primarios. Comienzan a desarrollarse antes del nacimiento y comienzan se caen cuando el niño tiene aproximadamente 6 años de edad. Son reemplazados por un juego de 32 dientes permanentes, que también se llaman dientes secundarios o del adulto.

Alrededor de la octava semana después de la concepción, en el feto aparecen brotes de dientes ovalados formados por células. Estos brotes comienzan a endurecerse alrededor de la decimosexta semana. Aunque los dientes no son visibles al nacer, tanto los dientes primarios como los permanentes se están formando por debajo de las encías. La corona, o la parte cubierta con esmalte duro visible en la boca, se desarrolla primero. Cuando la corona está totalmente desarrollada, comienza el desarrollo de la raíz.

Entre los 6 meses y el primer año, los dientes de leche comienzan a salir de las encías. Este proceso se denomina erupción o dentición. En este momento, la corona está completa y la raíz está casi completamente formada. Cuando el niño cumple 3 años, tiene un juego de 20 dientes de leche, 10 en el maxilar inferior y 10 en el superior. Cada maxilar tiene cuatro incisivos, dos caninos y cuatro molares. El propósito de los molares es triturar los alimentos y los dientes incisivos y caninos se usan para morder y desgarrar los alimentos.

Los dientes primarios ayudan a los permanentes a aparecer en sus posiciones normales; la mayoría de los dientes permanentes se forman cerca de las raíces de los dientes de leche. Cuando un diente primario se está preparando para caer, su raíz comienza a disolverse. Esta raíz se disolvió por completo cuando el diente permanente por debajo está listo para brotar.
Los niños comienzan a perder sus dientes primarios, o dientes de leche, alrededor de los 6 años de edad. Esto inicia una fase de desarrollo de los dientes permanentes durante los siguientes 15 años, a medida que la mandíbula va creciendo hasta llegar a su forma adulta. Desde los 6 a los 9 años, comienzan a aparecer los incisivos y los primeros molares. Entre los 10 y los 12 años, aparecen los primeros y segundos premolares y los caninos. Entre los 12 y los 13 años aparecen los segundos molares. Las muelas del juicio (el tercer molar) aparecen entre los 17 y los 21 años. A veces no hay lugar en la boca de una persona para todos los dientes permanentes. Si esto ocurre, las muelas del juicio podrían no aparecer del todo. La superpoblación de dientes es uno de los motivos por los que los adolescentes usan aparatos de ortodoncia.

¿Cuál es la función de la boca y los dientes?

El primer paso de la digestión involucra a la boca y los dientes. Los alimentos ingresan a la boca y de inmediato son descompuestos en trozos más pequeños por nuestros dientes. Cada tipo de diente cumple una función distinta en el proceso de masticación. Los incisivos cortan los alimentos cuando los muerden. Los caninos, más agudos y largos, desgarran los alimentos. Los premolares, más chatos que los caninos, trituran y muelen los alimentos. Los molares, con sus puntas y estrías, son responsables de la masticación más enérgica. Todo esto, mientras la lengua ayuda a empujar la comida contra los dientes.
A medida que masticamos, las glándulas salivales en las paredes y la parte inferior de la boca secretan saliva, que humedece los alimentos y ayuda a descomponerlos aún más. La saliva facilita la masticación y deglución de los alimentos (en especial los alimentos secos), y contiene enzimas que ayudan a digerir los carbohidratos.
Una vez que los alimentos fueron convertidos en una masa suave y húmeda, ésta es empujada a la garganta (o faringe) en la parte posterior de la boca y deglutida. Cuando tragamos, el paladar blando cierra los pasajes nasales desde la garganta para impedir que la comida ingrese a la nariz.

Posibles trastornos de la boca y los dientes

La atención adecuada de los dientes, que incluye una dieta saludable, la limpieza frecuente de los dientes después de comer y controles dentales regulares, es esencial para mantener los dientes sanos y evitar las caries y la enfermedad periodontal. A continuación, se enumeran enfermedades y afecciones comunes de la boca y los dientes, algunas de las cuales pueden ser prevenidas.

Trastornos de la boca:

  • Estomatitis aftosa (aftas dolorosas). Una forma común de úlcera de la boca, las aftas dolorosas, que se da en las mujeres con más frecuencia que en los hombres. Aunque su causa no se comprende por completo, las lesiones de la boca pueden ser desencadenadas por el estrés, deficiencias de la dieta, cambios hormonales (como el ciclo menstrual) o alergias a alimentos. Suelen aparecen en la superficie interna de las mejillas, labios, lengua, paladar blando o la base de las encías y comienzan con una sensación de ardor u hormigueo, seguido de una llaga dolorosa llamada úlcera. El dolor disminuye en un plazo de 7 a 10 días, y la cicatrización completa demora de 1 a 3 semanas.

  • El labio leporino y la fisura palatina son defectos de nacimiento en las que los tejidos de la boca y/o labio no se forman como corresponde durante el desarrollo fetal. Los niños nacidos con estas anomalías pueden tener problemas con la alimentación inmediatamente después del nacimiento. La cirugía reconstructiva en la infancia y a veces más adelante, puede reparar las anomalías anatómicas e impedir o reducir la gravedad de los trastornos del habla en el futuro.

  • La estomatitis enteroviral es una infección común de la infancia causada por una familia de virus llamados enterovirus. Un miembro importante de esta familia es el virus Coxsackie, que causa la enfermedad mano-pie-boca. La estomatitis enteroviral se caracteriza por pequeñas úlceras dolorosas en la boca que podrían reducir en el niño el deseo de comer y beber y suponen un riesgo de deshidratación.

  • Estomatitis herpética (herpes oral). Los niños pueden contraer una infección de la boca con el virus del herpes simple de un adulto o de otro niño que lo tenga. Las resultantes vesículas dolorosas en racimos, o llagas, pueden hacer que sea difícil beber o comer y provocar deshidratación, especialmente en un niño pequeño.

  • Enfermedad periodontal. Las encías y los huesos que sostienen los dientes son propensos a sufrir enfermedad. Una enfermedad periodontal común es la gingivitis, inflamación de las encías caracterizada por enrojecimiento, inflamación y en ocasiones sangrado. La acumulación de sarro (una película dura de partículas de alimentos y bacterias que se acumula sobre los dientes) suele causar este trastorno y es casi siempre el resultado del cepillado y limpieza con hilo dental inadecuados. Cuando la gingivitis no se trata, puede resultar en periodontitis, un trastorno en el cual las encías alrededor de los dientes se aflojan y se forman acumulaciones de bacterias y pus, en ocasiones dañando al hueso de sostén y provocando la pérdida de dientes.

Trastornos de los dientes:

  • Caries. Cuando las bacterias y las partículas de alimentos se adhieren a la saliva sobre los dientes, se forma placa. Las bacterias digieren los carbohidratos en los alimentos y producen ácido, que disuelve el esmalte del diente y provoca caries. Si la caries no es tratada, el deterioro progresa y puede comprometer la dentina. Las formas más comunes de tratar las caries y los problemas más serios son: llenado de la caries con amalgama de plata; tratamiento de conducto, que incluye la eliminación de la pulpa del diente; reemplazo de la corona de un diente con una funda que se asemeja a un diente, hecha de metal, porcelana o plástico; o la extirpación o reemplazo del diente. En los bebés, una causa común de caries es la "boca con el biberón", que se produce cuando un bebé va a dormir con un biberón de leche o jugo en la boca y los dientes se bañan en líquido azucarado durante un período prolongado de tiempo. Para evitar las caries, enséñele a su hijo buenos hábitos dentales, incluyendo técnicas adecuadas para cepillarse los dientes, ya a una tierna edad.

  • Muelas del juicio impactadas. En muchas personas, las muelas del juicio no pueden brotar normalmente de modo que quedan por debajo de la línea de la mandíbula o no crecen como corresponde. Los dentistas los llaman dientes retenidos. Las muelas del juicio suelen impactarse porque la mandíbula no es suficientemente grande como para acomodar todos los dientes que están creciendo y la boca se atesta. Los dientes impactados pueden dañar a otros dientes o causar dolor e infectarse. Los dentistas pueden verificar si una persona tiene muelas del juicio impactadas tomando radiografías de los dientes. Si después de examinar las radiografías, el dentista considera que existe una probabilidad de que los dientes retenidos causen problemas, generalmente recomendará que se extraigan uno o más dientes.

  • La maloclusión es el contacto anormal de los dientes del maxilar superior e inferior. Los tipos de maloclusión incluyen la sobremordida, submordida y atestamiento. La mayoría de los casos puede ser corregida con una ortodoncia, que consiste en ganchos metálicos o de cerámica transparente adheridos al frente de cada diente. Los alambres que conectan los ganchos se ajustan periódicamente para forzar a los dientes a desplazarse a la posición correcta.

fuente: kidshealth.org